18 de junio de 2009

Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Sonreía sin sorpresa, convencido como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.


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